Ilumina otra vez...

10 de enero de 2011

 

Y te perdí en una noche de despecho; Gritabas que no podías estar junto a mi, pues mí corazón aun latía por ella... Que no está y que desapareció junto contigo, en ese instante vacío que queda entre las lagrimas de amor y la luminosidad de una estrella que muere, tierna y constantemente..

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Al Hrrera dijo...

Una de las razones por las que creo que los humanos somos (o son) humanos es porque aquello a lo que le dedicamos nuestra (su) existencia no es exactamente volátil, permanece, y lacera.

Un placer leerte de nuevo.